Abre las puertas de tu felicidad

Miraba la puerta fijamente, como si algo superior a él le impidiera abrirla. Tan solo unos pasos le separaban de aquél rectángulo de madera, pero estaba paralizado. Como si no supiese la manera de proceder.

Quería avanzar, seguir su camino, pero no encontraba el modo de seguir adelante.

Finalmente, dejó sus miedos a un lado y se aventuró…

A veces no nos damos cuenta de que para abrirnos una puerta, tan solo tenemos que girar el pomo y empujar.

Vence tus miedos.

Que nada te frene.

Abre las puertas de tu felicidad.